La
máxima velocidad de conexión con el mínimo gasto económico. Un futuro en el que
estaremos eternamente conectados está más cerca gracias al trabajo desarrollado
por investigadores de la Universidad de Washington. ¿Quieres saber cómo se está
fraguando esta revolución?
Red WIFI
Transmitir datos por Wi-Fi sin apenas consumir energía ya es posible gracias al llamado Wi-Fi pasivo, un sistema que utiliza sólo la diezmilésima parte de la electricidad que gastan actualmente los sistemas inalámbricos.
Red WIFI
Transmitir datos por Wi-Fi sin apenas consumir energía ya es posible gracias al llamado Wi-Fi pasivo, un sistema que utiliza sólo la diezmilésima parte de la electricidad que gastan actualmente los sistemas inalámbricos.
Este
desarrollo aprovecha el fenómeno de reflexión de ondas denominado retro-dispersión;
las ondas de radio se reflejan y rebotan transmitiendo datos con un consumo de
energía menor que si se tuvieran que emitir desde cero.
En
la arquitectura pasiva Wi-Fi, la generación de una señal con una frecuencia
específica se asigna a un único dispositivo fijo en la red mientras que, por
otro lado, un conjunto de sensores pasivos reproducen los paquetes de
información recibidos usando reflexiones para transmitirlos rebotándolos a
routers, smartphones, tablets u otros dispositivos electrónicos.
Baterías que durarán entre 10 y
15 años
Al
no utilizar la generación activa de señal como hacen los routers
convencionales, el Wi-Fi pasivo supone un escaso consumo energético, solo
decenas de microvatios de potencia, y que las baterías de los dispositivos
pudieran llegar a durar entre 10 o 15 años.
El
principal reto para los investigadores fue conseguir modular la señal haciendo
que las ondas transmitieran información. Y una vez logrado, el sistema se probó
con un estándar Wi-Fi muy común (802.11b) que, aunque permite dar muy poco
ancho de banda, sería suficiente para establecer comunicaciones
máquina-máquina.
En
condiciones reales, se ha conseguido que los sensores pasivos de Wi-Fi puedan
comunicarse con un router a una distancia de entre 9 y 30 metros, hubiera o no
una pared entre ellos. Y emitir señales con una velocidad de transmisión de
11Mbps, un valor que mejoraría la capacidad actual de transmisión a través de
Bluetooth LE, pero todavía inferior a lo que permiten muchos Wi-Fi
convencionales.
En
definitiva, el Wi-Fi pasivo podría ser un gran avance para hacer compatible la
tecnología Wi-Fi con el internet de las cosas, al mismo tiempo que tendría una
aplicación directa en la domótica.







0 comentarios:
Publicar un comentario